Biomasa si, pero no de esta manera

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Ante la polémica que se está suscitando en Canarias por la posibilidad de implantar Centrales de Generación de Electricidad con el uso de Biomasa Forestal y en aras a aportar claridad al debate, la delegación en Canarias de PROFOR (Asociación de Profesionales Forestales de España) quiere puntualizar lo siguiente:

  • El uso de la madera como combustible sigue siendo básico a nivel mundial. Gran parte de los hogares, principalmente en países en desarrollo, cocinan y se calientan con leña.
  • En los países industrializados con amplios recursos forestales se está experimentando un renacer del uso energético de la biomasa, motivado por la incertidumbre que rodea al petróleo, respecto a dependencia de terceros países con inestabilidad política, fluctuación del precio del crudo, emisión de gases con efecto invernadero, etc.
  • El hoy tan devaluado Concepto de sostenibilidad tiene su origen en en el marco de la actividad forestal en Centroeuropa, hace ya 300 años, cuando los primeros avisos de escasez de recursos madereros obligó a las sociedades de la época  a gestionar el recurso sin poner en peligro su suministro constante. Nació así la selvicultura, ciencia que trata de obtener frutos de los bosques, sin poner en peligros las múltiples funciones que éstos aportan a la sociedad.
  • Tras tantos siglos de gestión forestal sostenible se ha generado por tanto toda una experiencia de manejo forestal, que hoy por hoy garantiza, que la biomasa puede ser una fuente de energía alternativa muy importante en ciertos territorios, sobre todo en aquellos con importantes recursos forestales.

Para que la biomasa forestal pueda ser considerada como sostenible debe de reunir una serie de requisitos, como son:

  • La procedencia debe estar certificada y si es de bosques naturales, producto de medidas de selvicultura de mejora. Nunca se deberá extraer más volumen de biomasa, que la que el sistema almacena y su aprovechamiento se adaptará a los ciclos naturales del propio bosque.
  • La fuente de generación (bosque) y la de consumo no deben estar separadas geográficamente, porque su transporte conlleva el uso de combustibles fósiles y porque el traslado de materia vegetal puede conllevar la introducción de nuevas plagas en la zona de destino. Este argumento es de primer orden en Canarias, debido a la fragilidad de sus ecosistemas, sensible a la introducción de patógenos foráneos, como ya ha ocurrido con el rabo de gato, los diferentes picudos que afectan a las palmeras y a especies agrícolas de primer orden. La fuente de biomasa que emplearán las centrales previstas en Canarias es el material astillado, que viene acompañado de restos de corteza y hojas, que son un importante foco de patógenos. Es técnicamente imposible garantizar la inocuidad fitosanitaria de un volumen de biomasa como el que se prevé. Su incierto y variado origen expone a la naturaleza canaria a un muy grave e innecesario riesgo.

Canarias es una región, donde el bosque cumple importantes funciones ambientales y donde dominan las especies endémicas. La falta de infraestructura productiva no permite obtener muchos recursos del bosque, siendo más importante su preservación como fuente de agua potable, garante de la biodiversidad, fijadora de CO2 y generadora de paisajes dignos de ser visitados por turistas y por la población local. Por ello la obtención de biomasa forestal a partir de éstos es prácticamente inviable.

Por el contrario, es posible el establecimiento de plantaciones forestales de alto rendimiento, preferentemente en terrenos agrícolas marginales de la costa, que apoyados de riegos con aguas depuradas podrían generar un volumen de biomasa considerable. No obstante este recurso debería ser utilizado para consumo descentralizado en pequeñas calderas de biomasa para producir calor (que no electricidad) en piscinas públicas, hoteles y viviendas particulares. Las cantidades que se podrían generar, no darían para satisfacer la demanda de biomasa que precisa una Central de Biomasa como la que se plantea en el Puerto de La Luz y de Las Palmas. Asimismo sería tremendamente arriesgado para los productores locales de biomasa depender de un solo cliente, que podría siempre dictar los precios o adquirir la materia prima en el mercado mundial a precios más ventajosos.

Por último cabe reseñar, que en un territorio como Canarias, con posibilidades excepcionales para el uso del viento y el sol como fuentes de energía eléctrica, carece de sentido convertir la biomasa en electricidad.

Por todo ello desde PROFOR-Canarias se apuesta por el uso de la biomasa forestal como fuente de energía renovable, junto al resto de energías alternativas, pero nunca en megaproyectos, que por sus características desvirtúan los productos del bosque, dejando por tanto de ser renovables y de ayudar a combatir la actual dependencia del petróleo.

Puedes leer aquí la nota de prensa que hemos difundido.

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