PROFOR-Canarias, contra la instalación de grandes centrales eléctricas con biomasa

biomasa_forestalManifiestan que el uso de la biomasa puede ser una oportunidad para el archipiélago pero que el modelo planteado por ENCE produce graves riesgos y carece de sentido

14.01.2016. La Asociación de Profesionales Forestales de Canarias, PROFOR-Canarias, ha emitido un comunicado ante la polémica que se está suscitando por la posibilidad de implantar Centrales de Generación de Electricidad con el uso de Biomasa Forestal en Gran Canaria y Tenerife. Considera que este tipo de proyectos carece de sentido en Canarias, puesto que la biomasa como fuente energética tiene una probada eficiencia en otros usos diferentes a la generación de electricidad. Existiendo por otra parte otras potencialidades de mayor recorrido en el Archipiélago como son la energía eólica y solar,…entre otras.

El muelle de la Esfinge, en Las Palmas de Gran Canaria, y el puerto de Granadilla, en Santa Cruz de Tenerife, son los lugares elegidos por Ence (Energía y Celulosa) para construir dos plantas de biomasa de 70 MW cada una. Así lo anunció la compañía en julio de 2014, si bien el proyecto ha tropezado con un informe desfavorable de la Consejería de Sanidad del Gobierno regional y con la oposición de grupos ecologistas y ciudadanos.

Un proyecto peligroso y sin sentido

En aras a aportar claridad al debate, PROFOR-Canarias, si bien apuesta por el uso de la biomasa forestal como fuente de energía renovable, junto al resto de energías alternativas, considera que nunca debe usarse en megaproyectos que por sus características desvirtúan los productos del bosque, dejando por tanto de ser renovables y de ayudar a combatir la actual dependencia del petróleo.

También señala en un territorio como Canarias, con posibilidades excepcionales para el uso del viento y el sol como fuentes de energía eléctrica, carece de sentido convertir la biomasa en electricidad, siendo este un destino claramente ineficiente.

Uno de los principales problemas del polémico megaproyecto, según PROFOR-Canarias, es que la mayor parte de la biomasa que se prevé quemar en esa planta procederá de importación, lo que supone que su transporte conlleva el uso de combustibles fósiles y que el traslado de materia vegetal puede conllevar la introducción de nuevas plagas en Canarias, altamente dañinas para los bosques de las islas.

PROFOR-Canarias explica que la fuente de biomasa que emplearán las centrales previstas en Canarias es el material astillado, que viene acompañado de restos de corteza y hojas, que son un importante foco de patógenos. Es técnicamente imposible garantizar que no lleguen nuevas plagas  con un volumen de biomasa como el que se prevé importar. Su incierto y variado origen expone a la naturaleza canaria a un muy grave e innecesario riesgo.

Alternativas: leñas y plantaciones forestales de alto rendimiento

Tanto Gran Canaria, como en el resto de las Islas, son regiones donde el bosque cumple importantes funciones ambientales y donde dominan las especies endémicas, señala PROFOR-Canarias. Es relevante destacar la necesidad de la gestión y preservación de los bosques para mantener sus funciones como fuente de agua potable, garantes de la biodiversidad, fijadores de CO2 y generadores de paisajes dignos de ser visitados por turistas y por la población local.

Asimismo, los bosques de forma tradicional han sido y son generadores de recursos para la población local, principalmente la asentada en zonas rurales, tales como pinocha, leñas, e incluso pequeños aprovechamientos de madera.

El uso de leñas para generar calor es un uso ancestral y sigue siendo el uso energético más extendido y de mayor peso a nivel mundial. La biomasa forestal destinada para la regulación térmica, es una fuente energética renovable, altamente eficiente, con un balance neutro de emisiones de CO2, generador de empleo

Considerar un manejo de los montes en los que asegurando su preservación y crecimiento, se posibilite la obtención de recursos renovables, es un objetivo racional y deseable, alineado con una filosofía basada en el uso de productos locales frente a foráneos aplicados por las sociedades desean un desarrollo responsable.

Incluso, es posible el establecimiento de plantaciones forestales de alto rendimiento, preferentemente en terrenos agrícolas marginales de la costa, que apoyados de riegos con aguas depuradas podrían generar un volumen de biomasa considerable.

Ambos recursos deberían ser utilizados para consumo descentralizado en pequeñas calderas de biomasa para producir calor (que no electricidad) en piscinas públicas, hoteles y viviendas particulares.

De esta manera, se consigue eliminar el riesgo para los productores locales de biomasa de depender de un solo cliente, que podría siempre dictar los precios o adquirir la materia prima en el mercado mundial a precios más ventajosos.

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