¡Que se queman los campos de fútbol!

¿Se ha iniciado un incendio en las repoblaciones del "Bosc Nou"?

¿Se ha iniciado un incendio en las repoblaciones del "Bosc Nou"?

Como todos los veranos, y algunos inviernos, nos empiezan a abrumar las noticias sobre los incendios forestales. Cuando se trata de este tema los periodistas ponen especial cuidado en tratarnos como si fueramos bastante tontos. No solamente nos presentan como opinión cualificada la de cualquier persona medianamente cabreada que se encuentre en las cercanías y cuyas declaraciones confirmen la propia opinión del reportero sobre que los montes están sucios y abandonados, la dirección de la lucha contra el fuego es desacertada y los medios siempre insuficientes…

Además lo hacen de una manera condescendiente. Cada dos por tres nos informan de la superficie afectada de una manera que deben considerar muy pedagógica:

Hasta en los titulares cortitos el periodista ha preferido usar la expresión "campos de fútbol" en lugar de la sucinta "hectáreas"

Hasta en los titulares cortitos el periodista ha preferido usar la expresión "campos de fútbol" en lugar de la sucinta "hectáreas"

A veces la concisión lleva a la confusión: del titular se desprende que Andalucía se está quedando sin instalaciones deportivas...

A veces la concisión lleva a la confusión: del titular parece desprendese que Andalucía se está quedando sin instalaciones deportivas...

Este sistema se repite año tras año… como si fuera cierto.

En general los periodistas piensan que un campo de fútbol mide más o menos una hectárea. Así se justifica la sustitución de una unidad de medida, al parecer desconocidísima para el gran público, por otra.

Sin embargo en algunos diarios se han cambiado las proporciones. Por ejemplo en el artículo del El Mundo cuyo titular he copiado más arriba se dice que ardieron 24.700 hectáreas, por lo que el campo de fútbol de referencia solamente tiene 7.000 metros y no los 10.000 de una hectárea.

En un artículo sobre la deforestación en Guatemala usaron otra medida, la de un campo de fútbol de 9.100 metros cuadrados (80.000 campos para solamente 73.000 hectárea). En cambio en una información aparecida en Cantabria se utilizan como criterio de medida… ¡unos megaestadios de 10 hectáreas!

¿Piensan que la incultura de la gente es tan grande como la suya propia?

Para empezar no es conveniente utilizar como referencia a los campos de fútbol, pues no tienen medidas fijas, cosa que sí las tiene una hectárea. Los que se consideran idóneos varían según el tipo de competición. Para juveniles apenas son de media hectárea, los de aficionados regionales, tienen dos tercios de hectárea.

Las medidas recomendadas por la FIFA, que son obligatorias para la final del campeonato del mundo, son 105 metros de largo y 68 de ancho. Esto no da ni de lejos una hectárea, sino solamente 7.140 m2. Los mayores campos de fútbol españoles, el Camp Nou y el Bernabeu tienen 107 por 72 metros, lo que da unos 7.700 metros. De entre los más pequeños de primera división, como San Mamés, tiene 103 por 68, unos 7.000 metros. Aunque contáramos con las bandas laterales necesarias para el juego, solamente superaríamos los 8.000 metros cuadrados en los campos más grandes. Por ninguna parte aparecen los 10.000 metros de una hectárea.

¿Cuántas hectáreas de bosque caben en el Santiago Bernabeu?

¿Cuántas hectáreas de bosque caben en el Santiago Bernabeu?

Bueno alguno tal vez tenga la idea de que no es el terreno de juego, sino todo el campo, gradas incluidas, el que tienen en mente esos periodistas “agrimensores”. Pero entonces nos pasamos, en variedad y tamaño. Las paredes exteriores del Bernabéu encierran una superficie de 3,8 hectáreas, las del Camp Nou 4,7 hectáreas y 2,1 las de San Mamés.

Así que cuando se habla de la “superficie equivalente a X campos de fútbol” se está haciendo referencia a un área que puede varia de 1 a 10, entre 0,5 y 5 hectáreas aproximadamente.

Siempre es posible encontrar algún campo que tenga, gradas incluidas, aproximadamente una hectárea, que pudiera servir como el famoso metro de platino iridiado, de medida patrón para reporteros.

Buscando con ayuda del google he encontrado uno. No está cerca de la Oficina Internacional de Pesos y Medidas, en Sèvres, cerca de Paris, sino a un paso de las Alquerías del Niño Perdido, en Burriana (Castellon).

El campo del Burriana Club de Fútbol, un posible "estadio-patrón" para medir incendios forestales, aunque de aspecto desmejorado

El campo del Burriana Club de Fútbol, un posible "estadio-patrón" para medir incendios forestales, aunque de aspecto desmejorado

Allí es donde juega el Burriana Club de Fútbol, de primera regional preferente. Seguramente que el renombre que alcanzaría su estadio-patrón le ayudaría a superar la crisis que pasa estas temporadas. Pero dudo que los periodistas vayan a empezar a escribir: “el incendio arrasó una superficie equivalente a 300 campos de fútbol burrianense”.

Me pregunto sobre el porqué de esa insistencia en equiparar hectáreas con campos de fútbol. Nunca leeréis en una rtículo que si algo pesa 10 toneladas, es como si fueran 20 vacas, o que si mide 30 metros de alto, equivale a quince jugadores de baloncesto. Ni siquiera cuando se trata de medidas de superficie: 20 metros cuadrados siguen siendo 20 metros cuadrados y no 500 azulejos medianos. Entienden que ciertas medidas son suficientemente conocidas por los ciudadanos. ¿Pero porqué no la hectárea?

¿Será así como hay que imaginarse a los montes quemados?

¿Será así como hay que imaginarse a los montes quemados?

Durante generaciones las gentes se han acostumbrado a estimar superficies. Tenían que hacerlo para las siembras y las cosechas. Las propiedades más preciadas eran las parcelas de tierra, aquellas de “pan traer”. Nuestros ancestros no podían permitirse el lujo de no saber medir y estimar las superficies. Las medidas de los campos no solían ser los metros cuadrados ni los kilómetros cuadrados, sino las hectáreas, o las viejas unidades de un orden parecido (yugadas, robadas, almutadas…). Nuestros padres y abuelos lo hacían con soltura. ¿Estaremos obligados a considerar que la gente se ha vuelto torpe y que solamente sabe apreciar su entorno en términos futbolísticos?

Actualización 05.08.2009.
Acabo de encontrar otro blog que ya había hablado hace unos meses de la extraña costumbre de utilizar los campos de fútbol como unidad métrica. Al final hace una buena conclusión: fue necesaria toda una revolución francesa para aportar un sistema métrico decimal sencillo y racional, para acabar midiendo ahora en campos de fútbol….
Hay otro sitio web que incluye al “campo de fútbol” en el “Sistema Televisivo de Unidades”. Propone con mucha gracia unas cuantas unidades de medida alternativas.

3 comentarios ¡Que se queman los campos de fútbol!

  • Silvia

    Hola Lucaria,
    no puedo por menos que dejar un comentario ante tal cúmulo de improperios hacia la profesión periodística y quiénes la practican. En el periodismo hay de todo, como en botica, buenos y malos profesionales, pero sobre todo hay un montón de gente que sabe un poco (muchas veces nada) de los temas que trata, que cobra mucho menos que cualquier otro licenciado (estoy hablando de 700-800 euros de media en radios y medios locales) y que no son escritores técnicos, ni especializados.
    Hay que ser rigurosos con la información que se da porque puede (o quizá no) que seamos el cuarto poder como muchos dicen. Un poder sujeto a todo tipo de presiones políticas, que ante la precariedad laboral que tiene no se ve con fuerza, ni con ánimo de ir más allá.
    Se comparan las hectáreas con los campos de fútbol, que obviamente es una medida variable y poco rigurosa, porque muchos de quienes reciben esa información no tienen NI IDEA de a qué equivale una hectárea. Ni siquiera el propio periodista quien en muchas ocasiones tiene que entrevista a “gente cabreada” cercana a un incendio porque obviamente quienes trabajan en su extinción no tienen tiempo de hacer declaraciones o se están jugando el pellejo, y porque sus superiores no se comunican y no establecen una jerarquía que mantenga a los medios continuamente informados. Por eso hay que buscarse la vida y conseguir declaraciones para que el resto del mundo tenga una idea de lo que pasa.
    Pero sin ser incendios, hay un montón de temas técnicos, forestales o no forestales, en los que los periodistas a la hora de buscar información se encuentran con técnicos que creen que si no sabemos lo que es el área basimétrica, un tocón, a cuánto equile una hectárea, o muchas otras cosas, no tenemos mucho conocimiento.
    Un periodista puede ir hoy a cubrir un incendio y mañana tener que cubrir un concierto, mañana ir a un suceso de un atentado terrorista y mañana atender a las explicaciones sobre el modelo de financiación español, para hacer de transmisor a un público, a veces especializado, y a veces no.
    No podemos extractar artículos de periódicos y comentarlos en un blog técnico, acusando a otros profesionales por intentar hacer mejor o peor su trabajo.
    Las críticas siempre están bien, y el rigor y la ética en el periodismo deberían estar más extendidos entre los profesionales de los medios, pero, por favor, no midamos a todos por el mismo rasero y concedamos el beneficio de la duda.

  • Maria

    Estoy totalmente de acuerdo contigo Silvia. Yo estudié Biológicas y ahora estoy de apoyo en la preparación de contenidos para un programa televisivo.
    Hay mucha gente cuyos conocimientos medioambientales no pasan de diferenciar a un arbol de un arbusto por eso considero que hay que dar contenidos no tan técnicos ( e incluso no 100% fiables) con el objeto de captar su atención y conseguir su participación.
    Yo por mi parte voy a seguir usando las comparaciones “para gente incluta” según decía la chicha de antes aplicandolas a todo orden de cosas.
    Un saludo

  • Lucaria

    Yo soy uno de esos que no es capaz de distinguir un árbol de un arbusto. Al fin y al cabo la diferencia entre ellos es puramente convencional y varía según las países y las escuelas académicas. Además no tiene la menor importancia cómo encasillemos unas especies u otras; no por ello van a crecen más o menos. Es como Plutón, que sigue surcando el espacio, igualito que antes de que le degradaran de planeta.

    Las unidades de medida también son absolutamente convencionales. Pero nos resultan importantes para la vida diaria. Es uno d elos conocimeitnos básicos que debemos tener como ciudadanos. No es ninguna pretensión excesivamente técnica que cuando en un envase pone 300 gramos o 1 litro la mayor parte de las personas lo entiendan.

    Siempre me ha sorprendido que en el caso de las “hectáreas” parece que sea necesario traducirlas al lenguaje de la gente normal. Puede haber una razón importante.

    Aunque no tenemos problemas para medir distancias o volúmenes, no solemos usar las palabras hectómetro o hectolitro. Si lo hacemos parece que nos hemos vuelto un tanto cursis (“Usain Bolt ha batido el récord del hectómetro liso”). Sin embargo de vez en cuando se cuelan en el periodismo sin mayores problemas, como cuando se habla de la producción de vino o de los trasvases de agua. Pero resulta mucho más fácil y habitual hablar de cien metros, litros….
    Con la hectárea eso no es posible, porque no tiene cien metros cuadrados, sino diez mil. Sin embargo no hay nada que impida que, si el público al que accedemos no tiene mucho conocimiento de hectáreas, demos los datos en metros cuadrados, o incluso en kilómetros cuadrados. En el primer caso suelen salir grandes cifras, pero ya estamos habituados a ellas. Un incendio de 200 hectáreas se transforma en uno de “2 millones de metros cuadrados” o de “2 kilómetros cuadrados”. No solo es más exacto y pedagógico, sino que es más cortito que decir “equivalente a 200 campos de fútbol”.

    No quiero criticar innecesariamente a los periodistas en general. Su profesión me parece muy complicada y, al parecer no muy bien pagada. Mis tiros van dirigidos a los que abusan de este símil por vagancia o condescendencia. No es justificable en absoluto que un periodista no conozca exactamente a qué equivale una hectárea. Su trabajo le lleva a manejar palabras y tiene la obligación de saber lo que dice, al menos con una palabra que se repite tan a menudo.
    No es ningún problema que ocasionalmente salte esta equiparación, especialmente cuando se dirija a un público que conozca cómo es un campo de fútbol. Pero cuando hablo de condescendencia me refiero a que como se supone que el fútbol es muy popular todo el mundo va a comprender, aunque sea de forma aproximada, a qué nos referimos si mentamos las hectáreas-campos de fútbol.

    No estoy de acuerdo. Dado el nivel de formación de los españoles y las cifras de asistencias al fútbol me parece que hay mucha más gente que sabe lo que es una hectárea que las verdaderas dimensiones de un estadio.

    ¿Cuantos millones de españoles han visitado una vez en su vida un campo de fútbol de verdad como para hacerse una idea cabal de su tamaño? No suelen ser habituales en las instalaciones escolares. Entre jugadores y técnicos hay 660.000 federados, que sí utilizan campos de fútbol. Como hay renovación generacional eso supone varios millones de jugadores que los han “medido” con sus piernas.

    ¿Y los espectadores? El aforo de todos los campos de primera no llega siquiera a 800.000 personas y rara vez se llenan.

    Se ve mucho más fútbol por la tele. Pero no es nada fácil hacerse una idea de la dimensión de un campo a través de la pantalla. Aun con todo, el momento en que hubo más espectadores en pasado año, en la final de Copa, apenas se superaron los 11 millones de televidentes.
    El número de españoles con educación superior es de 8 millones. Pero las hectáreas no se estudian en la uni o en el grado superior de la formación profesional sino, según creo, en la escuela primaria. Entre los mayores de 16 años hay 24 millones que han acabado la formación secundaria. Posiblemente no todos ellos recuerden a qué equivale una hectárea, pero un recordatorio periodístico preciso no parece fuera de su alcance mental.

    La gente no es inculta, al menos en las cosas que necesitan para sobrevivir. Las medidas de superficie no son ajenas a eso. La gente suele saber cuantos metros tiene el piso en donde vive o puede imaginarse con cierta facilidad cuanto ocupa un kilometro cuadrado. Y estoy seguro que les resulta más fáicl que imaginarse a cientos de campos de fútbol pegados uno a otros.

    Creo que hay que ser muy pedagógicos. Pero “hectárea” no es una palabra técnica. “Area basimétrica” aparece en el google solamente 414 veces (limitando la búsqueda al último año), “hectáreas” sale más de 7,5 millones de veces. En comparación “metros cuadrados” aparece 9,3 millones, no mucho más.

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