Hoy viernes el MARM acaba de publicar su avance informativo sobre incendios forestales hasta el 6 de septiembre. Aunque con retraso nos ha deparado una buena sorpresa. En el cuadro habitual que suelo preparar no se nota aparentemente nada, salvo que estamos un poquito por debajo de la media…
… pero según esos datos, oficiales pero provisionales, en la semana del 31 de agosto al 6 de septiembre no se quemó ninguna hectárea de bosque. Y ya es la segunda semana consecutiva.
Las cifras escuetas aún son mejores, porque indican que en esta semana han ardido -115,90 hectáreas arboladas. Me maravilla la precisión de las cosas imposibles. Son, insisto, datos provisionales. Así que es normal que pueda haber correcciones en las siguientes semanas, según van llegando los datos más exactos de las mediciones, que a menudo no pueden hacerse en un periodo de alta actividad en la lucha contra el fuego. Pero si sabemos que las primeras cifras que llegan son aproximadas no tiene mucho sentido dar los datos con dos decimales, cuando es posible que las cifras más precisas que llegan unas semanas más tarde obliguen a correcciones de cientos de hectáreas. En fin, a veces la apariencia de exactitud nos puede….
Pero no quiero olvidar lo importante. Las buenas noticias siguen aunque, como la prensa se empeña en destacar cualquier minúsculo, la impresión general es muy otra. Salvo grave error en las estadísticas, llevamos 15 días de verano en los que no ha ardido un árbol. ¿A quién hay que agradecérselo?
En anteriores post indicaba que el número de fuegos que se han iniciado este verano es mucho más bajo que la media de 1999-2008. En julio y agosto hubo un 45% menos; en esta primera semana de septiembre la tendencia se mantiene (un 42% menos).
En este gráfico hay un par de cosas interesantes. La primera es un valor negativo e imposible, que puede deberse más a una errata que a las correcciones de superficie. En segundo lugar parece que el efecto de precaución que supuso la alarmante semana 30 (no muchos pero sí muy graves y peligrosos, en la que murieron siete personas) se ha disipado.
Si el número de fuegos no ha sido menor que en otras semanas en las que han ardido muchas hectareas arboladas, ¿tal vez han ayudado las condiciones meteorológicas?
El índice de riesgo que publica diariamente la Agencia Estatal de Meteorología no pronosticaba nada bueno. El riesgo fue de moderado a alto en la mayor parte del país, llegando a ser extremo algunos días en zonas muy problemáticas, como el noroeste:
Entonces el mérito de que no se hayan quemado bosques en este periodo hay que adjudicárselo al mayor cuidado de la gente, que no ha iniciado fuegos en zonas arboladas, y, sobre todo, a la buena labor de las personas dedicadas a la detección y lucha contra el fuego, que han conseguido evitar que los fuegos iniciados en zonas urbanas, campos agrícolas o zonas de pastos se extendiera por el arbolado. Enhorabuena.


