Uno de los temas más controvertidos en la investigación científica actual es la de su relación con el gran público a través de la prensa. No sé si tras las noticias científicas que nos llegan se encuentra un verdadero afán de divulgador de los últimos descubrimientos relevantes o si se cuelan intereses desconocidos o espurios.
No pasa semana sin que alguna de esas noticias no me produzca desasosiego. Casi siempre son alarmantes y tienen un revestimiento de ciencia impoluta. No me resisto más y voy a comentar el último con el que me he topado.
Se trata de una información que nos ha llegado por El Mundo y rebotado por el indforma. Los titulares son preocupantes: un equipo de investigadores ha descubierto que estos bosques, los situados en Rusia, Canadá, Alaska y Escandinavia, se hallan bajo una amenaza creciente.

La noticia se encabeza con una afirmación en este sentido del profesor Corey Bradshaw, de la Universidad de Adelaida. ¿En cual de estos países creéis que se encuentra esta universidad? La respuesta es sencilla, está en Australia, posiblemente el sitio más alejado (si descontamos la Antártida) de los bosques boreales.
Reconozco que en principio nada impide que un buen investigador australiano se especialice desde su país en el estudio de la taigá. “¡Cosas más raras veredes en la universidad!”, diría don [...]
(tras unos días de viajes y ocupaciones puedo retomar y finalizar esta serie de reflexiones forestales argentinas.Al final serán 16 artículos, aunque podían haber sido muchos más ya que no pocas ideas y fotos se han quedado en el tintero y la memoria electrónica. Pero ya es hora de seguir con otros temas…)
En un artículo anterior hacía referencia a la paradoja de la escasa productividad en madera de la selva tropical (3-4 m3 por hectárea y año) y del gran potencial productor cuando se transforma en plantaciones con una sola especie exótica como pinos o eucaliptos, llegando a una producción de madera diez veces superior.. Esto hace difícil encontrar formas de gestión de la selva que proporcionen ingresos de alguna importancia a sus propietarios y empleos a la población local sin eliminarla o transformarla.
¿Será posible? ¿o habrá que conformarse con reservar algunos espacios más o menos vírgenes, protegidos por la ley, pero bajo la constante e insoportable presión de las necesidades socioeconómicas? ¿existe alguna manera de compatibilizar la conservación de la selva y su aprovechamiento?
Hay algo en lo qué apoyarse. Al menos por ahora no es fácil producir maderas tropicales de la misma manera que producimos pinos o eucaliptos, en grandes plantaciones artificiales intensivas. Al tener que producirlas en la misma selva tenemos la oportunidad de conservarla, a condición de que sepamos cómo manejarla.
[caption id="attachment_510" align="aligncenter" width="420" caption="Ensayo de gestión naturalística cerca del Iguazú"]

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La evolución de la gestión forestal en la selva tropical en estos últimos años recuerda mucho a la evolución del pensamiento forestal en Europa en los pasados dos [...]
Los forestales europeos estamos acostumbrados a bosques en lo que lo más visible suele ser los troncos de los árboles. Es algo normal cuando entramos en montes bastante densos, en los que crecen bastantes cientos de árboles adultos por hectárea y con valores de área basimétrica que alcanzan muchas veces los 50 y 60 metros cuadrados por hectárea. Por eso, nos sorprende introducirnos en un mundo en lo que mires a donde mires predomina el verde del follaje que oculta un número de árboles relativamente escaso.
Tal vez en otras selvas tropicales la imagen sea diferente, pero en ésta, bañada por el río Paraná y sus afluentes, las densidades son bajas, incluso en parcelas que no han sido explotadas en mucho tiempo.
[caption id="attachment_497" align="aligncenter" width="332" caption="Un gran cedro (Cedrela tubiflora) que destaca en una selva con escasa densidad de árboles"]

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En la mayor parte de la selva que ha llegado a nuestros días los grandes árboles han ido explotándose desde hace más de un siglo. Es normal encontrar bosques abiertos, relativamente bien conservados y con la misma impresión de verdura total, pero en los que predominan más las cañas que los [...]
He visto por primera vez en mi vida araucarias salvajes. Y no un pequeño grupito de esos árboles de extraño aspecto, no. He atravesado más de 100 km. por pistas a lo largo del territorio de las araucarias, me he detenido decenas de veces para fotografiarlos, tocarlas… No puedo decir que para introducirme en sus bosques, porque en realidad se trata de formas muy adehesadas, con escasísimos bosquetes densos. Pero al final me he hecho una idea sobre este extraño árbol, al que los mapuches (o araucanos según les nombraban los conquistadores españoles) denominaban “pehuén”.
Creo que es el más humano de los árboles.
No solamente porque “ha escogido” para vivir algunos de los parajes más bellos, al igual que hacemos nosotros cuando podemos.
[caption id="attachment_449" align="aligncenter" width="442" caption="Araucarias creciendo sobre las cenizas vomitadas por el volcán Lalín (al fondo, con 3.776 metros)"]

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Además tiene un comportamiento en la reproducción y cuidado de las jóvenes plantas que en apariencia se parece más a la de los humanos que a la de los restantes [...]
Por amabilidad de los colegas argentinos he tenido la oportunidad de participar en un señalamiento en un bosque de nothofagus, lo que me ha permitido comprender algunas cosas y embrollar en mi mente muchas más.

El nothofagus es la familia reinante de los bosques andinos. Hay 35 especies diferentes, que solamente crecen por estos lares meridionales, diez de ellas en el cono sur americano. Alguien les encontró muchos parecidos con el haya (fagus) y le puso este extraño nombre científico, que quiere decir “falsas hayas”.
La verdad es que las hojas y el tronco de muchas de estas especies tienen un claro parecido con las hayas nórdicas. Los botánicos se fijaron más en la forma de sus frutos, que recuerda vagamente a los del haya, por lo que se ha llegado a pensar en un lejano antepasado común, a pesar que ahora crecen en las antípodas.
A los forestales dedicados a la gestión nos suele preocupar más el comportamiento actual de las especies que su curriculum geológico. Si de nosotros hubiera dependido seguramente le habríamos llamado antes [...]