Ultimamente se han publicado un par de interesantes artículos científicos sobre las visitas a los Parques Nacionales.
El primero de ellos se publicó en febrero del pasado año en el PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences de los USA). Su título en inglés era “Evidence for a fundamental and pervasive shift away from nature-based recreation” (lo que libremente traduciría como “Evidencias de un profundo retroceso en el turismo de naturaleza”). Analizando la evolución de las visitas a los Parques en Estados Unidos constatan que tras medio siglo de constante incremento de las visitas, alcanzaron un pico a mediados de los 80 y desde entonces han empezado a decaer.
El estudio analiza los datos en visitas per cápita, porque pretende comprobar si el interés por la naturaleza se mantiene o ha cambiado. Aunque en algunos casos las visitas hayan aumentado parece que lo hacen a menor ritmo que el crecimiento de la población. No se trata de un descenso pequeño, sino que tiene unas tasas de más de un 1% anual. Desde 1987 el descenso acumulado ha sido de un 18-25%.
El artículo no solamente incluye datos de norteamérica, sino también de Japón y España. En Japón, donde la tasa de visitas es muy elevada y en la que buena parte de su densamente poblado territorio (casi un 9%) es parque, también se nota ese descenso. Por el contrario en España los datos no muestra una tendencia clara porque el periodo de estudio es muy corto.
La imagen visual de esta evolución se muestra en el siguiente gráfico:
[caption id="attachment_958" align="aligncenter" width="442" caption="Visitas per cápita anuales en los Parques Nacionales (NPV), Parques Estatales (SPV), National Forests (NFV), sitios del Bureau of Land Management (BLMV), todos ellos de los Estados Unidos, y además de los Parques Nacionales de Japón (JapanNPV) y España (SpainNPV). Pergams & Zaradic 2008. La imagen se amplía con un click."]

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La publicación de este análisis provocó muchas [...]
El Ministerio de los Tres Medios acaba de publicar su informe semanal sobre la marcha de los incendios forestales. Si hasta la semana pasada este era un año tranquilo, con valores por debajo de la media, los datos de mediados de julio han cambiado totalmente el balance.
He preparado con las cifras ministeriales un gráfico que pueda dar una imagen de este cambio:

Con esta semana nos hemos puesto en el segundo año con mayores daños materiales de la última [...]
Según el anuario de estadística forestal del año 2006 publicado por el Ministerio de los Tres Medios (MARM), la superficie arbolada española (en el sentido de más de 10% de cabida cubierta por arbolado, lo que incluye dehesas y otros paisajes bastante abiertos) ascendía en 2005 a 17,4 millones de hectáreas (un 34,4% del territorio total).
El anuario trae un gráfico que me ha sorprendido:

Según parece la superficie arbolada ha ido creciendo de manera sostenida desde los años 90 (en realidad desde el siglo XIX), pero muy recientemente, hacia el 2004 esa expansión se ha detenido.
Es normal que esto ocurra antes o después, porque el territorio es limitado y siempre habrá espacios ocupados por la urbanización y la agricultura, amén de aquellos en donde no pueden crecer los bosques. Pero… ¿Ha llegado ya el [...]
He visto que, posiblemete por las noticias alarmantes sobre fuegos forestales, caen en este blog unos cuantos internautas que preguntan a los buscadores sobre la superficie que se ha quemado en España. Voy a intentar responder a estas inquietudes.
Evidentemente hay un cierto retraso desde que se conoce la superficie quemada y se procesa la información. El Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino proporciona un avance estadístico que se renueva cada diez días. El último es del 19 de julio, cuando ya se habían producido algunos de los grandes incendios recientes, pero no todos.
Este boletín no solamente incluye los datos acumulados entre principios de año y esta fecha, sino también los de periodos semejantes de cada uno de los diez años anteriores. Esto puede dar una idea de si nos encontramos ante un año “normal”, “tranquilo” o “catastrófico”. He preparado con esos datos el siguiente gráfico:

Para mi propia sorpresa hasta el 19 de julio la situación no era nada [...]
WWF-España acaba de publicar la edición de su “incendiómetro” para el año 2009, con el que pretende medir la vulnerabilidad de las regiones españolas ante los incendios forestales.
Con este “incendiometrometro” voy a intentar medir la capacidad del incendiómetro para medir esa vulnerabilidad. Así sabremos si resulta una herramienta útil.
“Vulnerabilidad”, es palabra poco usada en el lenguaje corriente. Hace referencia a riesgos futuros, generalmente de un futuro inmediato o próximo. El diccionario dice que vulnerable es quien puede ser dañado, en nuestro caso, quien puede sufrir incendios. Es una previsión de riesgos inmediatos. Un índice de vulnerabilidad será adecuado si la realidad lo va confirmando.
Después de haber estudiado los datos de los últimos tres años (2006-2008) creo que se puede concluir que el incendiómetro es un mal índice de vulnerabilidad. Al hacer una cierta previsión de los riesgos no se puede esperar un acierto pleno, pues hay factores aleatorios imprevisibles. Pero sí debe haber un cierto grado de concordancia entre lo previsto y lo ocurrido.
Para empezar el “incendiómetro” se actualiza año tras año. El valor global para toda España no es constante sino que varía. A partir de los datos de vulnerabilidad de cara región he calculado un índice general para toda España (la media ponderada según la superficie forestal).
Ese índice general de vulnerabilidad aumenta sensiblemente entre 2006 y 2008 y desciende ligeramente en 2009. La realidad ha sido bien otra. Los incendios han descendido radicalmente entre 2006 y 2008, aumentado de forma significativa en 2009, aunque todavía sea pronto para hacer un balance.
[caption id="attachment_880" align="aligncenter" width="442" caption="El índice es la media de los índices regionales, ponderada según su superficie forestal. La comparación se hace en relación con los valores del índice y las superficies del año 2006."]

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Está claro que el íncendiómetro no vale para conocer la vulnerabilidad general del [...]