Para poder prepararse para los incendios forestales se han desarrollado los índices de riesgo. Se trata de valores numéricos, calculados a partir de diferentes medidas de meteológicas, que sirve para alertar de los momentos en que pueden desencadenarse más incendios o ser más graves.
El indicador más extendido es el conocido como FWI o “índice canadiense”. Se supone que, si todos los demás factores que intervienen en un incendio (especialmente laos relacionados con las causas) y su extinción (la eficacia de la detección y combate contra el fuego) permanencen constantes, cuanto mayor sea el índice de riesgo más graves serán las consecuencias, especialmente en las superficies quemadas.
Por esta razón algunos han considerado que si el cambio climático nos lleva a periodos de mayor calor y sequía, el índice FWI va a subir y los incendios se incrementarán. Así se dice por ejemplo en el estudio que analicé críticamente en un anterior artículo. En concreto el estudio del proyecto CLIGAL de Galicia preveía que en el próximo medio siglo el FWI subiría, haciendo que el número de días de peligro elevado se llegaría a triplicar y en consecuencia aumentaría en una proporción parecida (o mayor) el número de incendios y de superficie quemada. Para mostrarlo visualmente he superpuesto dos de los gráficos que incluye el citado estudio:
[caption id="attachment_1342" align="aligncenter" width="450" caption="se puede ver que cuanto más sube el índice FWI parece que habrá más incendios y más superficie quemada"]
[/caption]
Pero los estudios sobre la relación entre el índice FWI (que refleja sobre todo la intensidad potencial de fuego y las dificultades para ser controlado) y el número de incendios y la superficie quemada presentan algunas curiosidades. Me voy a centrar en Portugal, en donde se analiza desde hace años esta [...]

