Djholu: cuando el abeto reivindica su mediterraneidad…

Djholu es como se llama al abeto blanco (Abies alba) en el corso meridional. Hace unos días visitamos el abetal de Cagna, en el extremo sur de Córcega. Llegamos en un pequeño grupo con predominio de viejos forestales, tras una subida extenuante de tres horas desde la pista más cercana. Es esta una pista de uso restringido a lo largo de los últimos 14 kilómetros, por lo que la visita de este monte no es nada habitual. El propio guarda, que lo frecuenta unas pocas veces al año, me comentaba que posiblemente no suban a verlo más de diez o veinte personas anualmente.

Este abetal tiene muchas cosas extraordinarias. Y como suele suceder, su inaccesibilidad multiplica su atractivo. Es posiblemente uno de los abetales (de Abies alba, el abeto blanco propio de las montañas centroeuropeas) más sureño de Europa. Desde él se puede contemplar la costa septentrional sarda. Se encuentra en el paralelo, 41,5º es decir a la altura de Roma o Barcelona.

[caption id="attachment_606" align="aligncenter" width="442" caption="Abetos en la cara sur de Cagna mirando hacia las costas de Cerdeña"]Abetos en la cara sur de Cagna mirando hacia las costas de Cerdeña[/caption]

Para llegar hasta él hay que atravesar bosques, pero que no son, como suele ser habitual en el continente, de hayas, pinos silvestres o negros (Pinus uncinata), alerces o piceas. No, aquí se atraviesa un paisaje muy [...]

¡buenos días, gordito!

Por alguna extraña extraña razón a los humanos les encantan los árboles grandes y gruesos. Incluso de sus niños gorditos dices que están “rollizos”, como si fueran troncos.

Como en ningunas excursión forestal puede faltar la visita a algún árbol extraordinario, hoy hemos madrugado para visitar uno de ellos. A las siete de la mañana ya lo estábamos admirando.

[caption id="attachment_581" align="aligncenter" width="442" caption="difícilmente este acebo del primer plano engordará tanto como el árbol del fondo"]difícilmente este acebo del primer plano engordará tanto como el árbol del fondo[/caption]

Esa especie de telón de [...]

Encinas para la NBA

La encina es uno de los árboles más abundantes en España. A finales del siglo XX se calculó que había 688 millones de encinas (casi 3.000 millones si contamos los menores de 10 centímetros de diámetro). Auqnue no suelen ser árboles muy altos, entre todas tienen mucha madera. Tanta que con ella se podría poner una delgada lámina (de 0,13 milímetros) que cubriera el territorio de todo el país. Sería una chapa más fina que las que se utilizan en marquetería (0,6-0,8 mm). O podríamos construir un cubo macizo con su madera de 400 metros de lado. Pero ni una cosa ni otra resultarían muy útiles.

Normalmente se encuentran encinas con dos formas bien diferentes. En las dehesas suele haber árboles bien diferenciados, de copa ancha y escasa altura. Aunque crecen cerca de otros congéneres se puede decir que han desarrollado en solitario, sin estorbarse mutuamente sus copas. Ahí es donde pueden encontrarse encinas muy viejas y espectaculares con un corto fuste más o menos recto, que rara vez supera los dos o tres metros, que se abre en una multitud de ramas de formas retorcidas.

Pero el mayor número de encinas se encuentran en forma de monte bajo, es decir de rebrotes múltiples de las raíces de viejas encinas que fueron cortadas o destruídas por los incendios o las sequías. El aspecto de estos bosques es completamente diferente, pues forman una maraña en donde no es fácil encontrar fustes derechos. Si los suelos son fértiles y no pasta el ganado suelen completarse con una segunda maraña de matorrales, a menudo espinosos, y enredaderas que los hacen casi impenetrables.

Es extraño encontrar una encina alta y derecha. A veces se hallan, pero son como rarezas de la naturaleza.

[caption id="attachment_567" align="aligncenter" width="332" caption="quién diría que se trata de una encina, recta y esbelta"]quién diría que se trata de una encina, recta y esbelta[/caption]

Hoy he tenido la suerte de ver un [...]