Ayer un inesperado cambio de viento provocó cuatro víctimas entre los trabajadores que combatían un incendio forestal en el parque Natural del Ports, en Tarragona.
No es la primera vez que sucede algo parecido. Un cambio de viento u otro motivo hace que las llamas envuelvan e impidan la retirada de las personas que se encuentran próximas. Pero esta vez me ha provocado indignación.
Tengo poca experiencia en la lucha contra el fuego, aunque por mi oficio me tocó participar en la extinción de unos cuantos, ninguno muy grave, hace más de veinte años. Así que preocupado e impresionado por este accidente he empezado a reflexionar y a rebuscar en internet.
Las reflexiones ya las venía haciendo en anteriores artículos y en otros que estoy preparando. En cuanto a los datos que he encontrado aún me han preocupado [...]
Ultimamente los dispensarios de los pueblos forestales de la provincia de Misiones están empezando a tratar a accidentados con lesiones poco habituales. Son forestales que vienen con lesiones de rodilla y menisco, con rotas de ligamentos y otros daños de los que suelen salir en la crónica deportiva tras los partidos de fútbol. Mucha gente sabe cómo está el ligamento cruzado de Messi (comprobar estas cosas), pero pocos saben que estas lesiones empiezan a ser habituales también en los trabajos forestales de esta zona.
[caption id="attachment_485" align="aligncenter" width="442" caption="¿preparado para dar leña?"]

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No parece que los futbolistas profesionales tengan que ganarse un sobresuelo en el [...]
El bambú es posiblemente la única especie leñosa que se ha creído en serio eso de que la principal función de los seres es reproducirse y perpetuar sus genes. Aunque la inmensa mayoría dedican unos esfuerzos extraordinarios a producir flores y semillas, suelen procurar vivir muchos años para hacerlo una y otra vez. No sé lo que puede estimularles, ya que su forma de apareamiento no parece proporcionarles ningún tipo de placer, pero es posible verlos, incluso a edad muy avanzada, cargados de flores. Hasta el punto de que cuando sienten el riesgo de morir –por una sequía, enfermedad o herida grave- se apresuran a reunir sus últimas fuerzas para producir una última cosecha.
El bambú “piensa” de otra forma. Se ha tomado de forma radical y extrema esto de la reproducción, así que una vez hecho el esfuerzo de florecer y semillar… se suicida. Es una especie de “inadaptado socioforestal”. ¿Tiene algún sentido competir y crecer durante sesenta años para, de pronto, tras una primavera favorable, llenar el bosque con sus semillas una sola vez? Aparentemente nada le impediría seguir viviendo y repetir la jugada. Los lugares en donde crece el bambú suelen ser húmedos y fértiles, y es fácil que esas condiciones favorables para que florezcan y fructifiquen se repitan a menudo. No se trata pues de una muerte por envejecimiento o enfermedad, sino seguramente de un suicidio genéticamente planificado.
[caption id="attachment_422" align="aligncenter" width="442" caption="suelo cubierto de bambuúes secos, sobre los que crece una enredadera"]

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Lo más sorprendente es que, al igual que ocurre con otros comportamientos fanáticos, ese suicidio no es individual sino [...]