Quisiera recomendar la lectura de este libro, Nature-Based Forestry in Central Europe, poco conocido en nuestro país. Fue publicado hace un par de años en Eslovenia, el lugar donde se fundó el movimiento ProSilva Europa hace ahora 20 años. Su editor es el profesor Jurij Diaci, de la universidad de Ljubljana.
[caption id="attachment_1272" align="alignright" width="225" caption="hacer click para descargar el libro"]

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Esta es la autopresentación del libro:
La gestión forestal basada en la naturaleza se inició en Europa Central como una respuesta a la sobreexplotación de los frágiles paisajes de montaña. A pesar [...]
(tras unos días de viajes y ocupaciones puedo retomar y finalizar esta serie de reflexiones forestales argentinas.Al final serán 16 artículos, aunque podían haber sido muchos más ya que no pocas ideas y fotos se han quedado en el tintero y la memoria electrónica. Pero ya es hora de seguir con otros temas…)
En un artículo anterior hacía referencia a la paradoja de la escasa productividad en madera de la selva tropical (3-4 m3 por hectárea y año) y del gran potencial productor cuando se transforma en plantaciones con una sola especie exótica como pinos o eucaliptos, llegando a una producción de madera diez veces superior.. Esto hace difícil encontrar formas de gestión de la selva que proporcionen ingresos de alguna importancia a sus propietarios y empleos a la población local sin eliminarla o transformarla.
¿Será posible? ¿o habrá que conformarse con reservar algunos espacios más o menos vírgenes, protegidos por la ley, pero bajo la constante e insoportable presión de las necesidades socioeconómicas? ¿existe alguna manera de compatibilizar la conservación de la selva y su aprovechamiento?
Hay algo en lo qué apoyarse. Al menos por ahora no es fácil producir maderas tropicales de la misma manera que producimos pinos o eucaliptos, en grandes plantaciones artificiales intensivas. Al tener que producirlas en la misma selva tenemos la oportunidad de conservarla, a condición de que sepamos cómo manejarla.
[caption id="attachment_510" align="aligncenter" width="420" caption="Ensayo de gestión naturalística cerca del Iguazú"]

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La evolución de la gestión forestal en la selva tropical en estos últimos años recuerda mucho a la evolución del pensamiento forestal en Europa en los pasados dos [...]
Por amabilidad de los colegas argentinos he tenido la oportunidad de participar en un señalamiento en un bosque de nothofagus, lo que me ha permitido comprender algunas cosas y embrollar en mi mente muchas más.

El nothofagus es la familia reinante de los bosques andinos. Hay 35 especies diferentes, que solamente crecen por estos lares meridionales, diez de ellas en el cono sur americano. Alguien les encontró muchos parecidos con el haya (fagus) y le puso este extraño nombre científico, que quiere decir “falsas hayas”.
La verdad es que las hojas y el tronco de muchas de estas especies tienen un claro parecido con las hayas nórdicas. Los botánicos se fijaron más en la forma de sus frutos, que recuerda vagamente a los del haya, por lo que se ha llegado a pensar en un lejano antepasado común, a pesar que ahora crecen en las antípodas.
A los forestales dedicados a la gestión nos suele preocupar más el comportamiento actual de las especies que su curriculum geológico. Si de nosotros hubiera dependido seguramente le habríamos llamado antes [...]
Ya he repetido varias veces la, para mí sorprendente e inexplicable, escasa variedad de árboles en los bosques patagónicos argentinos. Entre poco más de una docena de especies se encargan de ocupar más de 3 millones de hectáreas, que se extienden desde el paralelo 37 al 55 (en nuestra Europa sería el equivalente del tramo entre el sur de España y Escocia), sobre un amplio rango de altitudes, en montañas de climas variados, con rocas diferentes, lagos…, diferencias de precipitaciones en pocos kilómetros de 200 a 4000 litros…
Habiendo tan pocos que repartirse estas variadas estaciones a alguno le habría tenido que tocar el papel de servir un poco para todo. Y le tocó al ciprés de la cordillera.
Este es una de las tres únicas coníferas indígenas de estos bosques (en los que tan extraordinariamente crecen las coníferas importadas de otras tierras). Las tres pertenecen a familias bastante raras en el mundo. La fitzroya o alerce es una podocarpácea y familia de las araucarias se lo monta sola, sin parecido alguno con las habituales. Aunque el cipres de la cordillera es una cupressacea, es de un genero bastante raro: se denomina Austrocedrus chilensis.
Aunque según las estadísticas no ocupa en forma pura más que unas 60 mil de los más de tres millones de hectáreas arboladas de los Andes argentinos, menos del 2% del total, y unas 150.000 en total, realmente se puede encontrar su silueta un poco por todas partes.
[caption id="attachment_412" align="aligncenter" width="442" caption="cipreses en zonas quemadas y requemadas"]

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La primera vez que me encontré con el [...]
Acabo de regresar de una rápida visita a la Provenza. El sábado había un encuentro de forestales franceses en un monte privado del departamento del Var y la ocasión merecía la pena.
Nos juntamos una veintena de personas que, armados de martillos y forcípulas, nos dispusimos a señalar una parcela de la red AFI. Esta es una red de montes organizada por gestores para hacer un seguimiento de las “nuevas” silviculturas, que han sido pensadas para mantener una cubierta arbolada permanente y mejorar el balance económico general para el propietario.