En un post anterior indicaba que había algunas cosas sorprendentes en este incendio forestal.
Apuntaba mi sorpresa en que con los bajos niveles de los indicadores meteorológicos y con la gran cantidad de medios empleados alcanzara tal extensión en tan pocas horas.
Anotaba la importancia que podían haber tenido las heladas, más que las altas temperaturas, algo inusual en nuestro país.
Hoy me voy a centrar en el índice de riesgo de incendios forestales, que suele usarse en la prevención y preparación para la extinción. Hay algunos síntomas de que el índice que actualmente se utiliza, el conocido como FWI, tiene algunos problemas.
Ya el año pasado había tratado este tema en un par de ocasiones:
- Los índices de riesgo y la realidad de los incendios
- Fuegos veraniegos, superficies quemadas e índices de riesgo
Traía a colación las reflexiones que estaban haciendo empezando a hacer los colegas portugueses, al menos para los incendios estivales.
También he hablado un par de veces de la escasa difusión pública de estos índices en España.
- ¿Dónde está la previsión de riesgo de incendios forestales?
- Incendios forestales: empezamos mal, ya es hora de despertar
A veces se utiliza este índice para despertar la consabida alarma, no sobre algún posible incendio de la próxima semana (que es para lo que se ha concebido), sino sobre las olas de incendios que nos esperan dentro de cincuenta años si sigue cambiando el clima, sin tener en cuenta que el riesgo meteorológico es solo uno de los elementos que influyen en la frecuencia e intensidad de los incendios. A un plazo muy corto, en el que podemos considerar que la sociedad y el estado de los bosques cambian poco, tiene gran relevancia. Pero a largo plazo la evolución de los elementos biológicos, sociológicos, políticos y económicos, se hace más importante.
Esto se puede comprobar sin esperar a que pasen decenios. Actualmente el valor de los índices -el riesgo meteorológico- puede ser igual de elevado en varias regiones diferentes, pero los incendios que se dan en ellas pueden ser totalmente diferentes.
Esta es una de las características del índice que es preciso conocer bien para saber manejarlo. Mayor valor del índice no indica necesariamente más realidad de incendios. Las condiciones meteorológicas favorables son solamente una de las componentes de este fenómeno.
Pero normalmente deberíamos esperar que lo contrario sí fuera cierto, es decir que con valores del índice muy bajos, no se dieran incendios de importancia. Si una de las condiciones necesarias no se da, los fuegos no deberían poder propagarse.
Así que un nivel de riegso alto debe servir para ponerse alerta y prepararse para el fuego, sin que eso suponga neecsariamente que vaya a suceder. Un nivel suficientemente bajo debería poder permitir relajarse, porque prácticamente se excluye que vaya a ver un incendio de mediana importancia.
Pero lo sucedido en Sos incrementa las dudas de si el índice que tenemos es adecuado.
Ya he dicho que, incomprensiblemente, actualmente no se hace público por ninguna institución española el valor de este índice. A pesar de que estamos en una época-pico de incendios, mucho menor que la veraniega pero que según las condiciones meteorológicas puede llegar a ser importante.
He tenido que recurrir a la información proporcionada por el EFFIS (European Forest Fire Information System). El grado de detalle que ofrece, en la escala de espacio y tiempo, es menor que la que suele dar AEMET en verano, ya que parte de un menor número de estaciones y el proceso esta totalmente automatizado. Pero en estas fechas es lo único que tenemos.
He preparado un documento que muestra la evolución del índice FWI entre el 1 y el 18 de marzo para esta zona de España. Lo podéis descargar aquí: FWI_Incendio_Sos_2010.
Acorde a con lo duro de este invierno la cuadrícula en donde se halla la zona incendiada en Sos ha tenido el valor más bajo de FWI (1 en una escala de 5) durante al menos 100 días, hasta que dos días antes del incendio sube momentáneamente a “bajo” (2). La víspera y el mismo día en que se desencadena volvió a estar “muy bajo” (1). El 17, día en que se extiende y queda controlado, volvió a subir a “bajo” (2).
Nada descarta que se inicie un fuego en condiciones poco favorables para su extensión. Si no se apaga solo, resultará muy fácil de extinguir. No sé cuantos de la veintena de incendios que se produjeron el año pasado y alcanzaron una superficie igual o mayor que el de Sos se dieron con un índice de riesgo 1 o 2. Intuyo que ninguno, dado que la mayoría fueron en verano y en un corto periodo a fines de julio en que hubo fuerte sequía e intensos vientos.
Se me ocurren varias conclusiones:
1. El índice FWI parece que no detecta bien situaciones de riesgo que se salen de lo común (periodos prolongados de heladas, viento en rachas cortas…).
2. Es importante trabajar con buenas escalas, procurando definir hasta que punto las informaciones del FWI son fiables en un punto dado en función de la fuente de las informaciones originales (por ejemplo si se toman en cuenta los datos de estaciones meteorológicas más o menos lejanas) y de la hora (¿cual es la duración de la validez del índice FWI a partir del momento real de toma de datos meteorológicos?)
3. El nivel inferior del índice está mal definido. Debiera haber un valor próximo a cero (riesgo nulo o casi), en el que pueda a priori excluirse el riesgo casi totalmente, por ejemplo con lluvia y humedades próximas al 100%. Esto podría permitir un levantamiento casi total de las situaciones de alarma y definir mejor los casos de nivel muy bajo, en los que sí hay algunas condiciones de riesgo.
4. Dado que, sea cual sea el formato de presentación de los mapas de riesgo, la base de su cálculo es una cuadrícula más o menos fina, puede ser importante proporcionar no solamente los valores del índice para cada punto, sino también proporcionar la tendencia (estable, al alza o a la baja) que puede ser una información valiosa para los responsables y para la gente en general.
Y por último, vuelvo a insisir: no hay razón alguna para esperar al verano para que las administraciones españolas (aemet, ministerio de medio ambiente, protección civil) publiquen ya los índices, y que lo hagan de forma clara (no perdidos en un informe en pdf, sino con mapas claramente visibles en pantalla) y que no eliminen los anteriores cuando se actualizan diariamente. Pueden echar un vistazo a cómo lo hacen los portugueses y el EFFIS; seguro que a nuestros funcionarios se les ocurren mejoras, pero por ahora podemos conformarnos si simplemente lo igualan.