España se evapora (I)

2010-01-27 01:49:03 (nota previa: no he esperado a que diluviara en España para colgar este post; simplemente varios viajes y la necesidad de profundizar y comprobar datos sobre este tema me ha llevado a retrasar su publicación. He encontrado además varias cosas interesantes que me han animado a preparar una pequeña serie. Esta es la primera entrega. Puedes encontrar ya la continuación: 2 y 3)

¡España se evapora! es el título tremendista que ha puesto el Mundo a una información generada por “ecologistas en acción”. Cualquiera diría que un periodista de uno de los principales diarios sería más comedido que el comunicado de un grupo ecologista bastante radical. Pues no. El documento original firmado por Santiago Martín Barajas es más equilibrado, que lo que luego nos ha llegado por los medios. Pero el impacto de fondo que deseaban los ecologistas está logrado: a día de hoy 27 de enero google nos da 166.000 resultados para la búsqueda “España se evapora”.

ElMundoSeEvapora

El análisis de “ecologistas en acción” viene a decir que los recursos hídricos disponibles en España han caído de forma espectacular estos últimos años. Citan datos del Ministerio de Medio Ambiente sobre la aportación de agua a los cauces de los ríos, que es un 15% menor ahora (1996-2005) que en la segunda mitad del siglo XX (1940-1995).

Luego apuntan a las diversas causas, descartando que tres de ellas tengan mucha importancia: – constatan que no llueve menos (algo que no es lo que se suele escuchar en los artículos tremendistas) – la sobreexplotación de los acuíferos, porque la bajada también se da en cuencas donde apenas tienen relevancia – el desarrollo de la masa forestal que incrementa la evapotranspiración y hace que parte del agua no llegue a los ríos, porque la bajada de aportes a los ríos ha sido muy rápida mientras que la expansión de los bosques ha sido bastante lenta Así que, aunque algunas de estas dos últimas razones puedan influir algo, el principal causante parece ser el aumento de la temperatura, que incrementa a su vez la evaporación, disminuye la escorrentía y reduce la llegada de agua a los ríos.

Desde el punto de vista de un forestal el asunto es preocupante. Por una parte porque la expansión de los bosques pueden ser causa de la reducción de un bien escaso, el agua. Pero además si las condiciones de evaporación se han incrementado tan fuertemente (como para reducir un 15% el agua disponible), muchos bosques y pastos naturales lo deben estar pasando mal y, según se dice, aún lo pasarán peor.

Y cuando algo me preocupa, y tengo algo de tiempo, me gusta profundizar. Y si se puede, ir a las fuentes. ¿Ha aumentado la evapotranspiración en nuestro país? El propio Ministerio de los Tres Medios tiene un estudio hecho sobre la evapotranspiración potencial (definición: evapotranspiración que se produciría con humedad del suelo y cobertura vegetal en condiciones óptimas y depende fundamentalmente de la temperatura; nota, la evapotranspiración es la evaporación total del agua, bien de forma directa del campo, embalses… como la producida por las plantas al funcionar). Me he bajado los datos desde 1941 y he preparado una gráfica (se puede encontrar otra semejante en la misma web) Los resultados son sorprendentes: ETP_1940_2007La Evapotranspiración potencial (EPT) ha crecido de manera absolutamente imperceptible, un 0,7% en casi setenta años.

Pero tal vez “ecologistas en acción” tenga razón, porque la ETP es un concepto teórico. parece más conveniente calcular la Evapotranspiración real (ETR), que se define, por el propio MIMAM, como la pérdida de humedad en la superficie del terreno que se produce a través de la evaporación directa del agua y la transpiración de los seres vivos, en especial de las plantas.

Esta es la que nos puede preocupar, tanto por el lado de la mayor exigencia que pueden tener los árboles para mantenerse, como por el resto de agua que nos queda para el resto de necesidades y usos. Pues bien, según los propios datos ministeriales, la ETR no solamente no ha subido, sino que ha bajado, tal como lo indica el gráfico preparado con los datos ministeriales.

ETR_1940_2007

Tampoco ha bajado para tanto; en realidad ni los cambios de la ETP ni de la ETR son significativos. Es lo que puede esperarse de la variabilidad natural. Pero nos indica que todo marcha como siempre, que no hay razones para alarmarse.

Alguien puede pensar que esta bajada de la evapotranspiración puede deberse a una bajada de las precipitaciones. Con menos agua, menos evaporación. Por eso he comparado la proporción de la evaporación real con la potencial. Si algo hubiera cambiado recientemente por el cambio climático veríamos que esa proporción habría cambiado.

Pues no, sigue en torno al 51-52% de media. Comprobarlo vosotros mismos en este gráfico:

ETP_ETR_1941_2007

¿De dónde viene toda esta confusión? Para empezar del propio Ministerio.

Según el Mundo, el estudio fue presentado en la cumbre de Copenhague haciendo destacar que utiliza los datos “oficiales” del Ministerio. ¿Alguien conoce un desmentido del propio Ministerio, defendiendo sus datos, o al menos defendiendo a sus propios técnicos que los han elaborado con mucho más esfuerzo y profesionalidad que el informe ecologista? Yo no. Priman otros intereses. Es terrible que para defenderlos haya que estar de alarma en alarma, y al final van a provocar que nadie haga caso cuando se produzca una situación real de emergencia.

En segundo lugar hay algunas incongruencias en las cifras del informe. Lo que dice que son aportaciones a los ríos, parece ser en realidad la medida de la escorrentía (que incluye además del agua que acaba en los cauces, la que va a los acuíferos subterráneos).

El valor medio de esta escorrentía para 1940-1995 es de 110.427 según el Ministerio. El del informe ecologista es de 109.948, es decir prácticamente lo mismo. Lo sorprendente es que para los valores del periodo 1996-2005 los datos “oficiales” son de 102.553, los de “ecologistas en acción” son de solamente 93.763, con una diferencia entre ambos es de prácticamente un 10%.

He dado vueltas a esto y lo único que se me ocurre es una errata, que al hacer las sumas se les haya perdido un año, o que lo hayan dividido por 11 y no por 10. Esto es lo que hace que encuentren un alarmante descenso de un 15%, mientras achacan al Ministerio que los que utiliza este son de solamente un 7%, “muy inferior a la realidad”. ¡Pero se trata de una conclusión que hacen los ecologistas de los datos DEL Ministerio!

Creo que deberían comprobar sus cifras o explicar de dónde procede la divergencia para el último decenio. Y si han encontrado una errata en las cifras ministeriales, decirlo claramente para que se corrija.

Lo peor de todo no es la evolución de la escorrentía, cuya tendencia desde largo plazo ha sido descendente. De eso me ocuparé otro día con un caso parecido en Australia. Lo peor es la demagogia estadística que exagera desmesuradamente los fenómenos. Se transforma una bajada medida entre dos periodos (1940-1995 y 1996-2005) en una bajada ocurrida únicamente en el último periodo.

Puede ser grave que la media 1996-2005 sea un 15% (solo un 7% según el Ministerio) inferior a la media de 1950-1990. Pero eso no quiere decir de ninguna manera que desde 1996 hasta ahora ha bajado un 15%. Este despropósito se puede leer en el informe de “ecologistas en acción”: varias cuencas “han perdido en tan sólo 10 años del orden de una quinta parte de sus aportaciones”.

No sé como se vendió el informe en Copenhague. La traducción que hizo el corresponsal de El Mundo, Pedro Cáceres, aun fue más catastrófica: “la conclusión es que estamos perdiendo un 1,5% anual de media en la última década”. ¿Hemos perdido un 15% de la escorrentía en la última década?

He preparado de nuevo un gráfico con los datos ministeriales. He señalado la “tendencia” (mejor dicho la pendiente calculada por el método de los mínimos cuadrados). La pérdida media anual en el periodo 1940-2007 es del -0,29%.

escorrentia_1940_2007

Pero si observáis la variabilidad de la escorrentía es muy grande de un año a otro. Ha oscilado en ese periodo entre 108 y más de 370. Así que podemos encontrar casi cualquier tendencia que deseemos si elegimos cuidadosamente el año de inicio.

He calculado la de los últimos 25 años, que es la del periodo “más grave” del calentamiento: la pérdida de escorrentía es de solamente el de -0,13% de media anual. Si hubiera incluido cuatro años más, desde 1979, nos hubiera dado que la escorrentía, y el aporte a los ríos, en lugar de disminuir hubiera crecido a una media del anual 0,28%.

La única conclusión que podemos establecer es que con esa gran variabilidad de un año para otro no se pueden sacar conclusiones a la ligera. Y todo el mundo parece haber perdido la cordura, repitiendo cosas sobre futuras sequías tremebundas que ya se empiezan a notar…

Y sin embargo nada de lo dicho invalida muchas de las recomendaciones de “ecologistas en acción” para ser más prudentes y ahorradores cuando utilizamos el agua. Tenemos, especialmente algunas regiones, un problema de “salud ecológica” (y también económica) con el agua. Pero las actitudes hipocondríacas no ayudan a solucionarlo.

Se me ocurren un par de análisis más sobre esta cuestión, pero ya es demasiado largo este artículo. Se quedan para próximos capítulos.

Puedes leer ya los dos siguientes capítulos, el 2 y el 3

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