Me preguntan en un comentario cual es mi opinión sobre el hecho de que se haya producido un gran incendio como el de Sos en un lugar y época poco habituales. Aragón, a diferencia del norte peninsular, no parece destacar por fuegos de invierno-primavera.
Es verdad que en el Cantábrico, Galicia y norte de Portugal los incendios son habituales en esta época…. salvo que sean unos meses muy húmedos. Como hay presión humana que impulsa el fuego, supongo que cuando se dan esas circuntancias meteorológicas, se puede llegan a “acumular” el trabajo de quienes siguen considerando necesario usar el fuego para limpiar pastos… así que hay que tener especial cuidado después.
No es que los incendios del norte suelan ser en “tierra calva”, sino que precisamente se suelen provocar para mantenerla calva. Al menos esa ha sido la razón de los últimos cinco o seis mil años (antes la gente tenía otra razón: la caza). Esa arraigada costumbre ha desaparecido de otras muchas partes de Europa (y del mundo) y lo que ocurre en el norte creo que es algo atávico que también acabará por desaparecer. Sería interesante qué pasaría con el fuego en una ganadería sin ayudas europeas, ¿aumentarían los incendios? ¿disminuirían?
Pero en Aragón, así como en otras partes, no suelen ser tan raros los incendios en marzo, incluso los grandes. Pero como siempre es necesario demostrar estas afirmaciones con datos.
Este es el cuadro con las cifras del gobierno aragonés, actualizados hasta febrero de 2010:
La media del marzo suele ser de unos 70 incendios, es decir lo mismo que en en los meses de verano. Pero hay que tener en cuenta unos hechos más.
Aunque poca gente lo sepa que un 30% de los incendios de Aragón son provocados por rayos (e incluso un 52% para la provincia de Teruel). Se trata de las estadísticas ministeriales para el periodo 1996-2005. Hay una amplia zona que llega hasta Cuenca y Albacete, Castellón, Valencia y Lleida en donde la incidencia de tormentas con rayos es muy grande.
Por otra parte, aunque a la gente le cueste reconocer (aunque esta es una excepción muy loable desde la fiscalía y los ecologistas), una mayoría de las causas están relacionadas con actividades económicas en el medio rural (agricultura, ganadería, turismo…), muchas de ellas tradicionales.
¿Qué ha ocurrido en Aragón? La gente está muy sensibilizada por los fuegos de verano. Si hay unos 400 incendios anuales de media, de los que unos 120 son por rayos, y en la época en que cuando estos caen suelen provocar fuegos se dan unos 200… Pues resulta que la gente tiene mucho cuidado cuando es consciente del riesgo y si considera que tiene que quemar para poder llevar adelante las labores agroganaderas, pues lo hace cuando piensa que el peligro es muy bajo.
No es solamente mi opinión. Algo muy semejante podéis leer en el artículo dedicado a los incendios forestales en Aragón de la revista Foresta.
Hay un problema.
El peligro de que el fuego se descontrole en febrero o marzo es mucho menor. Pero puede llegar a ser muy importante algunos días. Algunas circunstancias, como las heladas prolongadas y unos días de viento desecante, pueden incrementar el riesgo de manera muy sensible.
He preparado, con mi manía por los datos, una gráfica en donde he señalado el primer día de cada año en el que se produjo el primer gran incendio de la temporada. He considerado como grande al que sobrepasara las mil hectáreas quemadas:
De algunos años no he podido lograr datos, pues el formato de los documentos que ha colgado el ministerio no permite descubrirlo. Del 2008 no hay todavía informaciones disponibles (!). En 1997 no hubo incendios de esa escala en todo el año.
De los 16 años de los que hay datos, en 9 hubo al menos un gran incendio antes del 12 de abril. Y en 3 de ellos los casos no fueron en la zona cantábrica, sino en entornos más mediterráneos (Valencia-Castellón). El de Sos, en Aragón, junto a Navarra se escapa un poco de la norma, pero no excesivamente.
Por el hecho de tratarse de casos no excepcionales, pero tampoco muy habituales, es extremadamente importante que la gente del campo esté bien informada de los días de peligro y muy formada sobre cuando asumir los grandes riesgos que supone usar el fuego. Y la ausencia de información en esta época del año es el segundo de los problemas.
Las administraciones responsables conocen perfectamente estos datos. No hay nada nuevo en este campo. Por eso estoy sorprendido de que en cuanto a información no estén respondiendo al problema; los excesos informativos veraniegos (hasta dos y tres notas de prensa diarias ministeriales aun cuando no hubiera noticias) parecen responder a la demanda social, pero no a las necesidades de resolver el problema. Este es eminentemente social y el manejo de la información forma parte de su solución. Pero parece predominar la propaganda…





Hola Lucaria.
Estoy totalmente de acuerdo (¿y quién no?) en que el asunto de los incendios es un problema social y que desde la Administración sólo se le planta cara cuando está delante. Muchas ganas de resolver el problema parece que no hay; mi opinión es un poco sesgada pues me refiero más que nada a los incendios “cántabros” en donde el fuego y la ganadería van de la mano, pero las vacas tienen más peso que los árboles, el suelo,los nidos y las sargantanas. M.