Los índices de riesgo y la realidad de los incendios

Para poder prepararse para los incendios forestales se han desarrollado los índices de riesgo. Se trata de valores numéricos, calculados a partir de diferentes medidas de meteológicas, que sirve para alertar de los momentos en que pueden desencadenarse más incendios o ser más graves.

El indicador más extendido es el conocido como FWI o “índice canadiense”. Se supone que, si todos los demás factores que intervienen en un incendio (especialmente los relacionados con las causas) y su extinción (la eficacia de la detección y combate contra el fuego) permanencen constantes, cuanto mayor sea el índice de riesgo más graves serán las consecuencias, especialmente en las superficies quemadas.

Por esta razón algunos han considerado que si el cambio climático nos lleva a periodos de mayor calor y sequía, el índice FWI va a subir y los incendios se incrementarán. Así se dice por ejemplo en el estudio que analicé críticamente en un anterior artículo. En concreto el estudio del proyecto CLIGAL de Galicia preveía que en el próximo medio siglo el FWI subiría, haciendo que el número de días de peligro elevado se llegaría a triplicar y en consecuencia aumentaría en una proporción parecida (o mayor) el número de incendios y de superficie quemada. Para mostrarlo visualmente he superpuesto dos de los gráficos que incluye el citado estudio:

se puede ver que cuanto más sube el índice FWI parece que habrá más incendios y más superficie quemada

se puede ver que cuanto más sube el índice FWI parece que habrá más incendios y más superficie quemada

Pero los estudios sobre la relación entre el índice FWI (que refleja sobre todo la intensidad potencial de fuego y las dificultades para ser controlado) y el número de incendios y la superficie quemada presentan algunas curiosidades. Me voy a centrar en Portugal, en donde se analiza desde hace años esta relación.

Hasta el año 2005 los informes de la Autoridade Florestal Nacional portuguesa destacaban que “verifica-se uma fuerte relaçâo entre o factor meteorológico, a área ardida e número de ocurrências” (traducción: “una estrecha relación entre el factor meteorológico, el área quemada y el número de fuegos”).

En el informe de 2006 se hace notar, sin embargo, una pequeña discrepancia: “Contrariamente aos anos mais recentes, a área ardida acompanhou esta evoluçâo de forma diferente, sendo bastante inferior para valores equivalentes de severidade meteorológica“. Como lo explico después  con más detalle, en los días de mayor peligro, aunque se incrementó el número de incendios, la superficie afectada fue bastante inferior.

“Una golondrina no hace verano”, se suele decir. Es normal que un año se aparte de la “regla” que nos han mostrado las estadísticas.

Pero en 2007 las cosas seguían torcidas. El informe de ese año volvía a destacar ese mismo fenómeno: “contrariamente aos cinco anos anteriores, os valores de área ardida em 2007 nâo acompanharan, de forma tâo fidedigna, esta evoluçâo e registaram-se valores bastante inferiores de área ardida para valores equivalentes de severidade meteorológica“. (traducción: “contrariamente a lo sucedido en el quinquenio anterior, los valores de 2007 no siguieron, de forma tan fidedigna, esta evolución y se quemaron superficies bastante menores para valores de severidad meterológica equivalentes”).

La conclusión parecía obvia: la reducción de la superficie afectada los días de condiciones meteorológicas más severas se debía a una mejora de la efectividad de la lucha contra el fuego de los grandes incendios.

La tercera golondrina llegó al año siguiente, pero esta vez acompañada de preguntas y reflexiones. En el informe de 2008 se dedica incluso un capítulo a esta cuestión, del que voy a transcribir algunos párrafos (traducción al final):

É frequente fazer-se associação entre a ocorrência de incêndios florestais e a severidade meteorológica, tendo como pressupostos a relação de favorabilidade a existir entre variáveis como temperatura, humidade relativa e precipitação, e a combustão e facilidade de propagação do fogo.

Havendo lugar a essa associação, é pertinente verificar qual a correlação existente entre a severidade meteorológica e a extensão das áreas ardidas e número de ocorrências. Para esse efeito, a severidade meteorológica – considerada como variável independente – é dada pelo índice DSR (Daily Severity Rating) do sistema canadiano FWI, em valor médio diário por distrito. As variáveis dependentes são o número de hectares ardidos, e o número de ocorrências, em totais diários distritais, i.e., considera-se no cálculo das correlações, que a extensão do ardido e o número de ocorrências são dependentes do índice de severidade.

No quadro 7 (e figura 3) apresentam-se os valores distritais do coeficiente de correlação de Pearson (R), e do coeficiente de determinação (R2), para as variáveis apresentadas. De um modo simplificado, o coeficiente de correlação permitirá perceber se existe uma correlação linear entre as variáveis estudadas, e quão forte é essa correlação. O coeficiente de determinação permite, pela sua leitura, perceber qual a percentagem da variação das variáveis dependentes explicável pela variável independente, ou, de outro modo, tomando por exemplo as áreas ardidas, quanto dessas áreas é que pode explicar-se pela variação da severidade meteorológica.

He aquí la traducción y las figuras:

“A menudo relacionamos la aparición de incendios forestales y las condiciones meteorológicas adversas, partiendo de la hipótesis de que variables como la temperatura, la humedad relativa y las precipitaciones influyen en la combustión y en la facilidad de propagación del fuego.

Existiendo esa relación, es pertinente comprobar cual es la correlación existente entre las condiciones meteorológicas con la extensión de las superficies quemadas y el número de incendios. Con este fin, las condiciones meteorológicas -consideradas como variable independiente- vienen definidas por el índice DSR (Daily Severity Rating) del sistema canadiense FWI, en sus valores medios diarios para cada distrito. Las variables dependientes son el número de hectáreas quemadas, y el número de incendios diarios para cada distrito, es decir, se considera para el cálculo de la correlación que la superficie quemada y el número de siniestros son dependientes del índice de riesgo.

En las siguientes figuras se muestran el coeficiente de correlación de Pearson (R) y el coeficiente de determinación (R2) para las variables indicadas a escala de distrito (provincia). De forma simplificada, el coeficiente de correlación muestra si hay una correlación lineal entre las variables estudiadas, y cuán fuerte es esa correlación. El coeficiente de determinación permite conocer qué porcentaje de la variación de las variables dependientes es explicada por la variable independiente, o de dicho de otro modo, en el caso de la superficie quemada, qué parte de esa superficie incendiada se puede explicar por la variación del riesgo meteorológico.”

Este es el coeficiente de correlación (R):

CoeficienteCorrelacion

Hay una fuerte relación entre el índice meteorológico de riesgo y el número de incendios (azul), pero no con la superficie quemada (rojo)

Y he aquí el coeficiente de determinación (R2)

"As correlações entre a severidade meteorológica e as áreas ardidas são, globalmente, fracas, e sempre inferiores às que se verificam para o número de ocorrências". Flacas y llenas de pulgas

"As correlações entre a severidade meteorológica e as áreas ardidas são, globalmente, fracas, e sempre inferiores às que se verificam para o número de ocorrências". Flacas y llenas de pulgas saltarinas

Se trata de una conclusión sorprendente. El informe avisa, por si acaso, que estas conclusiones son solamente válidas para el año 2008, pues ese análisis no se ha hecho en años anteriores.

Un par de citas más:

Se para a extensão das áreas ardidas o factor meteorológico parece não ser relevante, no caso do número de ocorrências, as correlações encontradas são mais significativas, e em alguns casos podem mesmo considerar-se correlações fortes. (…) A verificação de correlações elevadas em alguns distritos entre o número de ocorrências e a severidade meteorológica não deve entender-se como a confirmação de uma fatalidade em anos de maior severidade, mas sim como um indicador de que a acção humana – por negligência ou dolo – é determinante, constituindo a severidade meteorológica apenas um catalizador. Reforça-se, pois, a relevância da prevenção, vigilância e dissuasão, bem como a co-responsabilização dos cidadãos, em face de uma noção de fatalidade climática que os dados não comprovam cabalmente.”

(traducción: “Si en el caso de las superficies afectadas por incendios el factor meteorológico no parece ser importante, sí lo es en cuanto al número total de incendios, para los que se encuentra una correlación más significativa, que llega a ser fuerte en algunas provincias. La confirmación de correlaciones elevadas entre el número de fuegos y la meteorología en algunas provincias no debe entenderse como la prueba de una fatalidad en los años con tiempo más severo, sino como un indicador de que la acción humana, por dolo o negligencia, es determinante, siendo la meteorología solamente un catalizador. Se reafirma así la importancia de la prevención, vigilancia y disuasión,así como la corresponsabilidad de los ciudadanos, frente a la idea de fatalidad climática que no está basada en datos reales.”)

Todavía no se ha publicado el informe global del año 2009. Solamente contamos con los partes quincenales. En ellos la Autoridade Florestal Nacional hace ya referencia sistemática a esta divergencia entre el indicador meteorológico y la realidad de los incendios que empezó a detectarse en 2006. Incluso empieza a notarse que no solamente hay divergencia entre la superficie quemada y la meteorología, sino también, aunque menos, con el número de incendios.

Por ejemplo en el último de los informes quincenales, que incluye los datos y análisis hasta el 20 de septiembre, se indica claramente:

Nos últimos dias de Agosto assistimos a um elevado número de ocorrências e consequentemente de área ardida. Ainda assim, os valores de DSR não foram mais elevados do que os verificados na terceira semana de Julho. O mesmo se verifica no mês de Setembro. Este facto corrobora a não existência de uma relação directa muito expressiva entre cada um dos parâmetros mencionados (ocorrências e área ardida) e a severidade meteorológica.

traducción: “En los últimos días de agosto tuvimos un elevado número de incendios y, consecuentemente, de superficie quemada. Aún así, los valores del índice diario de riesgo (DSR) no habían sido más altos que los alcanzados en la tercera semana de julio. Lo mismo pasó en septiembre. Este hecho corrobora la inexistencia de una relación directa clara entre cada uno de los parámetros mencionados (número de incendios y superficie quemada) y las condiciones meteorológicas”.

Ese informe quincenal presenta además gráficos para la evolución de esos parámetros desde 1999 a 2009, que dan una idea muy visual de esa escasa relación.

Por otra parte el Instituto de Meteorología de Portugal ha publicado recientemente una “Avaliaçao Preliminar do Risco de Incêndio Florestal em 2009” (Evaluación Preliminar del Riesgo de Incendio Forestal), que analiza los datos de este verano.

Parece como si los técnicos que preparan diariamente el indicador de Riesgo de Incendio quisieran reivindicar su validez. Para mostrarlo utilizan un sistema que, en mi opinión, difumina un poco las cosas. No emplean la evolución diaria de indicadores, incendios y superficies, como lo hace la Autoridade Florestal, sino la suma para todo el periodo del número de días con riesgo muy elevado o máximo a lo largo del año y la superficie total quemada:

cuadroPortugal2000_2009

El Instituto Meteorológico deduce que “A área ardida, estimada de acordo com a Autoridade Florestal Nacional, acompanha no período o comportamento do risco de incêndio meteorológico, expresso em n.º de dias com nível mais elevado, com excepção do ano de 2003, em que, embora com risco de incêndio menos gravoso foi atingido o valor máximo de área ardida, nos dez anos do período. Em 2009 (até á 2.º quinzena de Setembro) observa-se a situação inversa, com uma área ardida com valores bastante abaixo da média de 2003/2005, num período caracterizado por um alargado número de dias de risco muito elevado de incêndio.

traducción: “La superficie quemada, estimada por la Autoridade Florestal Nacional, sigue en este periodo al comportamiento del índice de riesgo meteorológico, expresado en número de días con peligro más alto, con excepción del año 2003, cuando, aun con riesgo de incendio menos elevado, se alcanzó el máximo valor de área incendiada de todo el decenio. En 2009 (hasta la segunda quincena de septiembre) se observa la situación contraria, con una superficie quemada inferior a la media de 2003-2005, en un periodo caracterizado por un gran número de días de riesgo de incendio muy alto.”

Cuando se preparó este gráfico no se contaba con los datos de incendios hasta fines de septiembre. Estando ya publicados, me he permitido rehacer el cuadro, pero esta vez incorporando los datos de la última quincena de septiembre. Además me he limitado únicamente al periodo veraniego (junio a septiembre), que es cuando más influencia tienen las condiciones meteorológicas en los fuegos. He detallado los resultados mes a mes para ver mejor la relación entre el índice de riesgo y los incendios reales. Este es el resultado:

RiesgoSuperficiePortugal2000_2009A diferencia de las conclusiones del Instituto Meteorológico creo que la superficie quemada se corresponde muy malamente con el número de días de alto riesgo. Este número se mantiene bastante estable a lo largo del tiempo (entre 50 y 90, con una media anual de 70), mientras que en la superficie quemada hay una tendencia a la baja, con grandes picos que no se corresponden siempre con los periodos de más días peligrosos.

Desgraciadamente en España no disponemos, al menos de manera pública y abierta, de una información semejante. Creo que hay todavía mucho que estudiar sobre estos índices, y la comparación de los datos de ambos países ibéricos puede ayudar a comprender el porqué de estas divergencias y, si es posible, mejorar la elaboración de los índices de riesgo.

Entretanto creo que podemos huir de afirmaciones simplistas sobre un futuro lleno de humo y hollín en nuestros bosques por culpa del cambio climático.

2 comentarios Los índices de riesgo y la realidad de los incendios

  • Casualmente ayer en el periódico el Progreso de Lugo, en una entrevista al fiscal de Medio Ambiente de Galicia se puede leer lo siguiente:

    “Tras la ola de incendios de 2006 se estudió desde diferentes perspectivas e hicimos una estadística que es muy significativa y que la gente no conoce, y es que repetidamente, desde 1995 hasta 2005 hubo un periodo de 12 días al año en el que hay más de 2.000 fuegos. Eso ha ocurrido con cambios de gobierno y sin ellos, y en todos confluye lo mismo, hay algo determinante, que son las condiciones climáticas. Luego hay una serie de factores que se unen. Y hay que diferenciar la problemática de incendios de Galicia durante el año y la que se produce en ese periodo crítico, de diez o doce días.”

    sin entrar en otras consideraciones, lo que me merece especial atención (vi la entrevista tras leer este post ayer y puedo estar sugestionado) es que tal y como hacen los informes portugueses, está hablando de número de fuegos, no necesariamente de superficie…

  • Lucaria

    Perdona que no ye haya contestado antes. Además del trabajo de cada día tengo otra razón. Tu comentario me ha hecho pensar un poco y me he dedicado a investigar un poco más a fondo. He estado preparando y comparando la importancia de esos 12 días con más fuegos, con la situación en Portugal. Pero creo que será más interesante que prepare un post completito, con gráficos y todo.
    En cualquier caso creo que hay otro tema que también me gustaría comentar, que es la a mi entender excesiva tendencia a “tribunalizar” este problema, en parte porque no se acaban de comprender socialmente sus raíces. Las constantes quejas porque no hay suficientes detenidos ni condenas me asustan un poco. Podemos llegar a una especie de linchamiento legal de un fenómeno que creo que hay que tratar sobre todo de otra manera. Si puedo voy a preparar otro post comentando los informes fiscales anuales….

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