Tenía preparado un segundo artículo sobre el misterio de la resurrección forestal que parecía darse en las parcelas de seguimiento de la salud de los bosques. Me extrañaba que en los recuentos de las parcelas hubiera cada vez menos árboles muertos y desaparecidos.
No podía entender cómo se reducía el número de árboles muertos mientras que se mantenía el total de árboles medidos. La primera idea que se me vino a la cabeza es de que podían resucitar, de donde viene el título de este post.
Pero un comentario al anterior post pareció aclararlo todo. Cuando un árbol muere al siguiente año se sustituye por otro próximo, siguiendo un protocolo predeterminado. Así que la cifra de muertos se corresponde con los que acaban su ciclo vital en el año anterior al recuento de las parcelas. La siguiente visita a las parcelas se consideran ya excluidos. No hay resurrección arbórea.
Lo cual me lleva a dos reflexiones:
1. Entre el 2000 y el 2008 la tasa anual de mortandad ha ido reduciéndose de forma clara. Ha caido a la mitad. Pero no hay que cantar salmos. Las tendencias a más largo plazo parecen más oscilantes, probablemente en relación con fenómenos climáticos como sequías. En cualquier caso las cosas no van a peor y peor como se suele decir tan a menudo:
2. Hay una segunda cosa que me sorprende. Cada vez que un árbol desaparece se incluye otro próximo en la evaluación. Eso explica el misterio del anterior post.
Pero no siempre una conífera es sustituida por una conífera y una frondosa por otra frondosa. En el periodo entre 2000 y 2008 de media desaparecen anualmente casi 300 árboles. Son sustituidos por otros tantos, pero unos 15 de ellos son de un grupo diferente.
Claro que solamente una conífera puede ser sustituido por una frondosa, o al contrario, únicamente si se trata de bosques mixtos. En un pinar puro todos los pinos desaparecidos serán sustituidos por otros pinos.
Ahora os invito a mirar el siguiente mapa:
No he conseguido encontrar cual es el porcentaje de parcelas de bosque mixto de la red de seguimiento. En el mapa no cuento más allá de 17, de un total de 620. Esto hace un porcentaje de solo 2,7%.
Si lo comparamos con el 5% de árboles que cambian de grupo…
¿es que mueren más árboles en las parcelas de bosque mixto?
¿tal vez hay más probabilidad de que cambien de grupo?
¿es esto quizás una muestra de dinámica de sustitución, en la que los pies más enfermos o viejos son de un grupo y los que le rodean son preferentemente de otro?
Me imagino que esta red de aprcelas, aunque mucho menos densa que la de los inventarios forestales nacionales, puede explotarse para conocer mejor las dinámicas, ya que se mide anualmente.





¿VAN LOS BOSQUES IBÉRICOS A PEOR?
Efectivamente, tal como se reflexiona en el anterior post de una manera muy acertada, los sistemas forestales NO van a peor. No con matices, pocos pero muy importantes. Y me gustaría intentar que todos pensáramos un poco mas sobre esto.
Porque el que no haya más árboles muertos/cortados/desaparecidos podría responder a que “no se corta lo suficiente o se corta menos que antes” (y claramente lo entrecomillo, no solo hablo de cortas producitivas finales, sino también cortas de formación de la estructura o cortas sanitarias). Una red tan poco densa como esta solo puede sugerir situaciones, pero quizás sería necesario un estudio más en detalle de los datos del IFN (Inventario Forestal Nacional) en sus ciclos 2, 3 y 4 (en marcha) en las parcelas comunes ¿cuanto y como se corta? Esa sería mi primera pregunta-reflexión.
Y la mortandad también está muy relacionada con fenómenos puntuales. El pico 1993-95 y el posterior al principio del 2000 (y las del 2009 no vivsible en el gráfico) están claramente correlacionados (numérica y geográficamene) con déficits hídricos agudos. Lo que me lleva a una segunda reflexión: ¿deberíamos empezar a pensar una nueva selvicultura realmente adaptativa a fenómenos climáticos extremos? Evito adrede hablar de cambio climático, pero dado que estas Redes nos muestran repetidamente año tras año que la causa principal de decaimiento y muerte del arbolado está relacionado con la sequía, algo habría que empezar a hacer al respecto…
Y un pequeño comentario final, ¿que entendemos por “bosque mixto”? La definición establecida por las Redes es claramente mejorable, y prueba de ello es que cada vez que un árbol desaparece y es sustituido por el mas cercano, es frecuente que se pase de conífera a frondosa y viceversa. Dejando aparte los problemas que arrastra esta clasificación no afortunada de los bosques en el marco de las Redes, ¿no tendríamos que empezar a pensar que hay mucha mas masa mixta de la que tendemos a clasificar?
Un pequeño ejemplo: parcelas ubicadas en el “pinar” de Valsaín siguiendo una malla sistemática nos mostraría que hay mucho mas roble y encina de lo que en principio podría pensarse (en mezclas pié a pie). Quizás a lo mejor, dejando aparte los cultivos forestales, algunas repoblaciones monoespecíficas y bosques singulares, hay mucha mas variedad de la que parece… Y en esto también las Redes nos dan una pista a través de sus “muertos”.
Me parecen muy acertados tus comentarios, Gerardo. Y me han sugerido dos ideas más, que supongo se tienen en cuenta al analizar los datos:
- sería interesante conocer la mortalidad “de fondo” de los bosques españoles. Probablemente combinando las informaciones más precisas en el tiempo de la red de seguimiento (anual) y en el espacio de las parcelas de los inventarios forestales nacionales (cada cien hectáreas) sería posible disponer de informaciones interesantes, aunque sean provisionales.
- también sería interesante en el caso de las muertes “no violentas” (es decir sin fuego ni motosierras de por medio) apreciar la parte correspondientes a las muertes de fin de ciclo vital libre (árboles viejos o árboles dominantes), de aquellos en los que la muerte está muy influenciada por las condiciones de competencia con otros árboles (dominados, debilitados por fuerte concurrencia…).
Aunque las sequías aceleren estas últimas muertes, creo que su efecto no es especialmente negativo e incluso pueden redundar en un mejor estado sanitario del ecosistema forestal. Al fin y al cabo muchas claras se justifican por ese mismo motivo: aumentar el “espacio vital” de los árboles más competitivos y lograr una mayor estabilidad del bosque.
El número de árboles muertos que nos puede servir de indicador sobre mal estado sería únicamente el de esos que llamo muertos en su “ciclo vital libre” (seguro que hay alguna expresión más correcta pero no la conozco). Y un valor de preocupación sería cuando supera de manera significativa al valor de mortalidad de fondo de ese tipo.