Al igual que en España el verano estaba siendo bastante bueno en cuanto al número de incendios, hasta que a finales de agosto se han incrementado notablemente. Con todo la campaña va a terminarse probablemente con resultados excelentes:
Incluso con este espectacular aumento reciente de los fuegos, el total acumulado en el verano, entre el 1 de julio y el 15 de septiembre es un 25% menor que la media de los años anteriores.
Más espectacular es el bajón en el área quemada, ya que este verano, hasta el 15 de septiembre, se ha quemado tres veces menos superficie forestal y cinco veces menos superficie arbolada que la media. Sin embargo hace un par de semanas el balance era mucho mejor pues no había ardido más que un 16% (forestal) y un 7% (arbolada) de lo habitual. Este repunte se ha dado en un momento en el que las condiciones para los fuegos ya no eran tan graves.
Sin embargo esos últimos fuegos han empañado un poco el balance de los servicios de extinción, que hasta entonces estaba siendo especialmente brillante. El tamaño medio del fuego había caído de manera destacada, tanto en junio (50% de lo habitual), como en julio (22%) y agosto (32%). Especialmente bueno habían sido los datos de la superficie arbolada que era destruida de media en cada incendio: solamente un 13% de lo habitual en julio y agosto, ¡casi ocho veces menos!

